jueves, 25 de febrero de 2010

capitulo 15












David y Alberto están desnudos en la cama. Después de años han vuelto a estar juntos.
--¿¿qué hora es?
--No sé... cuando estoy contigo se me olvida todo --dice David.
--si, por eso nos pillaron... ¿te acuerdas? Nos dormimos y mi padre nos vio... Tú tuviste suerte, tu padre estaba de viaje y nunca llevó a saber lo que pasó.
David lo acaricia:
--ya deja de pensar en cosas que te lastiman... Ahora somos dos personas adultas y aunque tú no te atrevas a enfrentar a tu hermano tampoco le tienes que dar explicaciones a nadie...
Alberto salta de la cama, se pone el boxers. David lo abraza por la espalda.
--¿no te quedas a pasar la noche conmigo?
--No, no me sentiría tranquilo.
--No pasa nada...
--¿no te molesta?
--Yo quiero que seas libre, me gustaría que me vieras como ese amigo con el que siempre podías contar...
Alberto se levanta y mientras agarra sus jeans le dice:
--me fallaste...
David se pone frente a él de un salto. Está desnudo.
--Sé que te fallé pero han pasado años... Ahora no te voy a fallar...
Los dos se abrazan. David no quiere sentir culpa, quiere sentir que lo está ayudando, que aunque lo esté traicionando lo está ayudando, lo está haciendo feliz. Mientras se pone y se abrocha los jeans, Alberto le pregunta:
--¿has cenado?
--No, iba a hacerlo cuando tú has venido...
--ya todos deben estar en sus cuartos... ¿cenamos juntos?
David le guiña el ojo.
--¿esto es una cita? --le pregunta con ironía.
Alberto le sonríe:
--sí una cita para cenar un par de sandwinch en la cocina... ¿te hace?
--sí...
Los dos se visten mientras se miran, entran a la cocina contentos. Animados. Muy amistosos. Se ríen mucho. Se les ve felices. Al traspasar la puerta que separa el área de servicio de la cocina los dos amantes se sorprenden al encontrar a Javi. El chico se siente incómodo al ver a los dos juntos.
--¿Javi, tú aquí? --pregunta Alberto.
Alberto mira a David nervioso.
--te estaba esperando...
Alberto se señala sorprendido:
--¿a mí?
--sí de lo que pasó antes y de Ramiro... quería hablar con David...
--¿conmigo? --David.
--¿para qué? --Alberto.
--sospecha que le ocultas algo y lo peor es que si no llego a entretenerlo yo os sorprende en --con cierto rechazo-- en ya sabes...
Alberto empalidece. Mira horrorizado a David. Éste lo acaricia (algo que no gusta de ver a Javi).
--tu hermano no es nadie para juzgarte...
--Lo sé pero tampoco es la manera en la que quiero que lo sepa... --Alberto.
Con timidez, Javi dice:
--yo te aseguro que no es agradable...
Mira a Alberto con comprensión:
--tu hermano no se lo imagina, lo va a aceptar estoy seguro pero no le hagas vivir el mal momento que he vivido yo...
Alberto se lleva las manos a la cabeza aturdido. Mira a David, éste lo acaricia con cariño y dice:
--vete con tu hermano, luego si quieres me vienes a buscar... Yo estaré siempre disponible para ti...
Alberto le aprieta la mano.
--gracias.
Se abrazan. David se va. A Javi no le gusta verlos juntos. Se iba a ir pero Alberto lo llamo.
--¿porque has esto hecho?¿porque me avisas?
--porque aunque no lo creas yo no soy tu enemigo, ni de tu hermano. Yo no te quiero hacer mal y si yo puedo evitar que tu hermano sufra el impacto que sufrí yo lo haré...
--yo siento lo de antes pero es que...
Javi no le deja seguir:
--a ver no me tienes que dar explicaciones... En realidad no hiciste nada de malo pero es que no me esperaba ver eso. Pero te entiendo... no se lo diré a nadie...
--gracias...
--me chocó verlo pero en realidad a lo mejor a ti te pasaría lo mismo si me ves haciendo eso con una mujer...
--bueno en realidad no creo que te hubiera gustado si ves en una situación así a Carlos y a su esposa...
--si bueno supongo...
--además entiendo, no sabias que soy gay... Supongo que te tomó de sorpresa...
Javi se siente culpable pero no le dice que lo sabe pero también cree que en parte ha pagado sus culpas ayudando a Alberto a no ser descubierto por Ramiro y no quiere enfrentarse a su hermano. Alberto extiende su mano, Javi se la toma.
--gracias por todo... te debo una...
Alberto se va, Javi se queda solo en la cocina. No sabe si está actuando bien, si debe quedar bien con los dos, si se debe definir en uno de los dos lados.

Alberto toca en el cuarto de su hermano.
--Ramiro, ¿se puede pasar?
Ramiro esté leyendo sobre la cama. Está en boxers. Se levanta.
--hombre, dichosos los ojos...
--Me han dicho que me estabas buscando...
--si claro. Me tenias preocupado. Has desaparecido. No has cenado...
--no seas exagerado... salí a dar una vuelta por el jardín...
--pues no te vi...
--claro, no es que haya buena iluminación...
Los dos sonríen.
--entonces ¿todo está bien?
Alberto tiene la felicidad escrita en el rostro.
--No podía ir mejor.
--me alegro, me alegro verte feliz...
--todo está bien... No te preocupes...
Ramiro mira a su hermano fijamente. Sonríe contento.
--¿qué te pasa?
--No, ¿qué te pasa a ti? -dice Ramiro.
Ramiro habla contento. Le gusta ver a su hermano feliz.
--no vuelvas con tus misterios...
--Alberto, tu mirada te delata... estás feliz... ¡tú estás enamorado¡¡
--¡¡ya Ramiro, claro que no¡¡ ¿¿de quien me iba a enamorar?¡¡ --dice Alberto nervioso.
--No lo sé, a mi me gustaría que me lo dijeras... ¿es que es un amor prohibido? No sé una abuela... ¿¿¡porqué lo ocultas?¡
Alberto se da cuenta que su hermano no sospecha la realidad y no se atreve a decirle nada.
--No hay nada que ocultar... Nada...
Alberto se da la vuelta. Ramiro le toma de la mano. Se pone frente a él. Lo mira fraternalmente:
--yo te quiero mucho hermano y quiero que sepas que sea lo que sea que ocultas yo te voy a comprender, que conmigo vas a poder contar siempre...
Alberto le sonríe, lo acaricia en la mejilla:
--gracias, yo también te quiero hermano.
Se abrazan. Alberto quiere mucho a su hermano pero no está seguro de que lo vaya a aceptar y no se quiere arriesgar.
--buenas noches, Ramiro.
--buenas noches...
Alberto se va. Ramiro sabe que está feliz pero le preocupa. Le preocupa ese algo que no le dice.


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