viernes, 26 de febrero de 2010

capitulo 26

Alberto está horrorizado con lo que le ha dicho David.
--claro ni modo que me lo invente...
Le duele pensar que la obsesión de David por el dinero es aún peor de lo que creía. Pero es fácil creer en Augusto porque Alberto jamás imaginaria que Augusto está dentro de la batalla para quedarse con esa herencia. Alberto está muy dolido. Es Augusto el que apaga el video.
--lo siento... no te quería hacer daño... ¿¡¡cómo iba a saber yo que tú eres el Alberto del que me hablaron...?¡¡ No imaginé que la cosa fuera tan así... de hecho la última vez que me vino a buscar ya lo habías descubierto, me dijo que no te iba a dejar en paz, que te iba a estar espiando. Él quería volver conmigo y yo no quise... Te juro que me dejas de piedra con esa coincidencia... David que te quería controlar y resulta que sus dos exparejas se hacen pareja...
Alberto está muy aturdido:
--¿¿y para qué me mandó esto?
--no sé supongo que a lo mejor te está siguiendo para controlarte, él me dijo eso... supongo enteró que estamos juntos y te quiso lastimar... No sé, no debe querer que seas feliz... Te odia porque lo dejaste antes de asegurar que los otros tuvieran un hijo...
--¿él me odia?¿te lo dijo?
Por los ojos de Alberto deslizan lágrimas de sangre, Augusto lo acaricia:
--siento todo el daño que descubrir esto te está causando... después de lo que te hizo sufrir no quería pasara esto....
--¿y quien grabó este video?
--grabamos este video juntos porque me gusta aunque fue cosa de él... De hecho él se quedó la única copia. Teníamo una relación estable, supongo que pensó que era la mejor manera de tener controlado, de que no te alejaras de él... No debes querer que rehagas tu vida ...
Alberto da vueltas y vueltas por el departamento angustiado.
--Alejarnos de David es lo mejor que nos podía pasar... Quien sabe... quizás el destino ha querido que los dos nos curemos las heridas que nos hizo el mismo hombre... David es muy posesivo... me tenia casi como a su prisionero incluso yo era con quien se desahoga en la cárcel, me dolió que me dejara por ti... en realidad nos iba a compartir pero lo amaba de verdad no quise... Supongo que se enteró que teníamos algo y nos quiso fastidiar a los dos, yo te juro que no sabia que eras tu el hombre con el que él me hablaba con ese desprecio.
Alberto está muy impactado por todo lo que está descubriendo. Augusto hace una gran interpretación de hombre despechado y enamorado de nuevo. Acaricia a su vecino con una falsa ternura:
--mira por donde las burlas del destino sin saber nos hemos conocido y hemos sido amantes...
--¡¡esto es horrible...¡
Alberto se lleva las manos a la cabeza. No puede aceptar que sus dos amantes hayan sido amantes. Se levanta, se vuelve a sentar en la cama. Augusto se pone en cuclillas ante él:
--yo me estoy enamorando de ti, David me hizo sufrir mucho... no me juzgues por lo que hizo él...
Alberto se levanta, se golpea los puños:
--¡¡lo voy a matar...¡¡ ¡¡esto no se va a quedar así¡¡
Augusto se levanta,
--no le digas nada... es un criminal... Saldrás perdiendo...
--¡¡pero no quiero que se salga con la suya...¡
Los ojos de Augusto vibran de ambición. Por fin está dónde querían.
--¡¡claro eso es lo que tiene que hacer... que no te siga engañando... Demuéstrale que no eres el tonto que él cree dale donde más le duele...
Alberto es todo odio. El odio lo hace valiente. Se empieza a desnudar.
--¿¿qué haces?
--cállate y vivamos este momento... -dice besándolo.
Es Alberto quien toma la iniciativa, se queda desnudo ante Augusto al que tira de la cama. Augusto se deja dominar porque no quiere estropear las cosas ahora que está tan cerca de su victoria. Por dentro lo maldice:
--otra vez no... --dice para sí.
A Augusto no le hace nada de gracia acostarse con un hombre diferente con tan poca diferencia pero tiene que hacerlo. Alberto es suave, no lo lastima. Además Augusto se siente ya como anestesiado. Después del coito, David se fuma un cigarro. Alberto mira al frente. Está herido.
--¡¡tengo que lastimarlo como él me ha lastimado a mí...¡
A Augusto le da asco estar los dos desnudos en la cama, siente asco de lo que ha hecho pero la ambición es más poderosa que cualquier otra cosa.
--me alegro que te hayas decidido a olvidarlo... tenía muchas ganas de acostarme contigo de verdad... sin alcohol de por medio...
Alberto odia demasiado para sentir algo. Aunque en el fondo le excita compartir amante con su amado. Augusto teje los últimos hilos de su plan:
--Lo siento por ti pero nunca le lastimaste... que te hayas acostado con otro no es donde más le duele... él se ríe de ti, dice que no vas a tener un hijo y le dará un fortuna... Sólo teniendo un hijo te vengarías de él... lastima que yo no te lo pueda dar, que es algo imposible...
Augusto habla como quien no quiere la cosa. Como si no fuera algo que no le importa. LLeno de dolor, de rabia Alberto dice:
--voy a tener un hijo... Yo voy a quedarme con la herencia de mi madre...
Augusto se da la vuelta para que Alberto no vea su cara de victoria. Lo mira a él con cariño:
--a mi me encantaría tener a tu hijo en mis brazos pero ¿¿cómo le vas a hacer?
Alberto se levanta, se empieza a vestir.
--acompáñame... yo se de alguien que me ayudará...
Alberto se deja llevar por su odio, Augusto está radiante. Está seguro que su sacrificio al acostarse con esos dos hombres ha valido la pena.

Slay está en su casa. Le sorprende la llegada de Alberto y Augusto. Es muy de noche. Alberto está muy sofocado.
--¡me tienes que hacer el favor de tu vida...¡
Slay mira enamorada a Alberto:
--por ti daría mi vida...
Alberto y Augusto se miran satisfechos. Alberto toma de la mano a Slay. Se sientan en el sofá:
--te voy a contar una historia, es algo de mí que creo que no te va a gustar y te voy a pedir algo con lo que me vas a ayudar mucho, pero es algo delicado. Quiero que te pienses muy bien si lo haces porque después no hay marcha atrás...
Ella está tan enamorada que haría lo que fuera por él...

Slay se prepara para ser inseminada con el esperma de Alberto. La intervención será en la clínica del amigo de Augusto. Los dos hombres están con ella. Ya el ovulo ha sido fecundado. Slay está en la camilla, la llevan al quirófano para el implante. Alberto tiene dudas. No le parece justo ni para Slay ni para el bebé que nazca lo que van a hacer.
--aún estamos a tiempo...
Slay no lo deja seguir. Tiene miedo que la pare. Desea ese hijo. Ella lo acaricia.
--déjame tener la dicha de llevar un parte de mí en tu vientre... me queda claro que eres gay y que nunca podré tener nada contigo... amar a tu hijo será mi revancha... me lo debes...
Alberto ve en serio ilusionada a Slay con ese hijo y decide seguir adelante. Por otro lado, Augusto no ha podido controlar a Vanessa que está empezando a sospechar que su amante oculta algo así que para no llamar la atención, Valentina, por orden de Augusto, es inseminada ese mismo día.
--que sea el destino quien decida a cual arruinaré…

Valentina está sobre su cama llorando. Le horroriza que en su vientre crezca el hijo de Carlos pero le da demasiado miedo que la separen de su hija. Ramiro se acerca a ella:
--¿¿qué te ocurre?
Él es muy dulce, ella se refugia en él pero con una gran culpa en su interior. La que está feliz es Slay, llevar en su seno al hijo de Alberto es la felicidad total. Se acaricia el vientre deseando y sintiendo que hay ya una vida nueva dentro de ella. Un nuevo ser que es una parte de él y de ella. Alberto está con Augusto. Han vuelto a hacer el amor. Augusto siente mucho asco pero ya su plan está en marcha, sólo le queda aguantar. Alberto no puede evitar pensar en David. Le duele mucho haberse tenido que poner en su contra.

Días después... Ramiro entra en el despacho de su hermano. Slay está feliz. Augusto con ella. Están celebrando algo. Alberto no sabe bien como encajar la noticia.
--¿qué pasa?
Slay está tan feliz que es ella la que dice:
--Voy a tener un hijo de tu hermano...
Ramiro mira a su hermano sorprendido:
--¿¿qué?
Alberto se encoje de hombros. No muy orgulloso de lo que ha hecho dice:
--No quería que David se saliera con la suya...
Ramiro felicita a su hermano. Lo abraza. En realidad a ninguno de los dos hermanos le interesa demasiado la herencia pero no quieren que sea de Carlos.
--¡¡me muero por ver la cara de Carlos cuando sepa que tú venciste...¡
--No, que no lo sepa...
Mira a Slay:
--por su seguridad... esto tiene que quedar entre nosotros...
--como quieras...
A Alberto se le hace extraño lo que está viviendo. Un nuevo "amor", un hijo... a veces le parece que está viviendo otra vida. No la suya.

Ramiro llega a la mansión feliz. Teodoro , sus hijos y Vanessa están brindando. Ramiro llega con una sonrisa en su rostro. Carlos se acerca a él:
--esta sonrisa se te va a borrar cuando sepas que vencí...
--¿¿de qué hablas?
--Vanessa está embarazada... Así que he vencido yo...
Ramiro se queda sorprendido por la coincidencia. Carlos se le ríe y con desprecio:
--¡¡eres un perdedor, poco hombre... prepárate porque en poco tiempo te tendrás que ir de la casa...¡
Ramiro tiene que controlarse para no contar que su hermano también va a ser papá. A todos les sorprende que se retiré sin discutir.
--es un perdedor... sabe que ha perdido --Carlos.
--este planea algo y no me gusta...
Ramiro se acerca a las habitaciones molesto. Cualquiera de las dos mujeres puede ser la primera. Se sorprende al ver llorar a Valentina. Se acerca a ella.
--¿¿qué te ocurre?
Valentina siente vergüenza de ella misma pero eso no lo puedo ocultar:
--estoy embarazada...
Ella lo abraza. Él está incrédulo.



capitulo 25



Alberto y Augusto se están besando. Alberto se siente refugiado en él, Augusto siente asco. Después de mucho rato besándose, Augusto teme que Alberto quiera hacer el amor de verdad. Y es que aunque por dinero está dispuesto a hacerlo. Alberto se levanta sofocado.
--No, no estoy preparado para esto...
Augusto se siente aliviado pero siguiendo con su plan hace el que le sabe mal. Sonríe con una falsa ternura y dice:
--ya hicimos el amor y fue maravilloso...
Alberto se acaricia la melena. Le cuesta acostumbrarte a haber estado en brazos de otro hombre.
--pero fue el alcohol, yo no lo recuerdo...
Augusto en la cama pone cara de pena:
--esto no me anima mucho...
El guapísimo Alberto se pone en cuclillas:
--lo siento yo no te quiero ofender pero es que no sé como pasó... Yo estoy muy herido y me da miedo amar otra vez...
Augusto lo acaricia:
--pero puedes hacerlo, me amaste a mí... Tal vez el alcohol te hizo hacer algo que querías mucho pero por miedo no hacías...
Alberto está muy aturdido:
--puedo decir...
--¿y bien?¿qué hacemos?
--en realidad no sé, supongo que seguir para adelante con esto sea lo que sea...
Augusto lo abraza:
--gracias, gracias... yo estoy seguro que puedo borrar las huellas del otro...
Alberto no está nada convencido pero piensa que no puede perder nada.
--¿nos vemos más tarde?
--si claro... yo estaré aquí esperándote...
Alberto se va aturdido. Augusto se finge amoroso. Justo en la puerta Alberto se gira, saluda a Augusto con timidez y se va. Cuando ya está solo, Augusto empieza a escupir maldiciendo a Alberto y poniendo cara de asco.
--¡¡me voy a tener que lavar la boca con jabón...¡¡
Se friega la boca con el brazo pero pensar en el dinero que va a conseguir lo calma. Lleno de odio y de ambición:
--¡¡con la cara de imbécil que tienes va a ser muy fácil despojarte de esa fortuna que tú no sabes disfrutar pero yo sí y entonces me las vas a pagar todas juntas... voy a destruirte con mis propias manos...¡ --dice golpeándose los puños y retorciéndose las manos.
Sin imaginar el desprecio que siente por él, Alberto entra en su apartamento aturdido. Se mira al espejo. Se lleva las manos a la cabeza. Se acaricia los labios. Se ha acostado con otro y no sabe qué sentir. Recuerda a David y llora. Cae en el suelo desangrándose de lágrimas. Después se ha vaciado. Se queda más tranquilo. Augusto le gusta, es guapo.
--es un nuevo comienzo...
y aunque no se siente preparado para una relación con él:
--si el alcohol me empujó a sus brazos debe ser porque en el fondo es lo que quería. No me cuesta nada intentarlo...
No le ha desagradado sentir su cuerpo mas al contrario pese a que aún le duele el recuerdo de David.
--si en sus brazos puede olvidarlo una razón más para intentarlo. Busca una caja que tiene escondida. No se había atrevido a mirarlas desde entonces. Son todas las fotos de los 3 meses de amor que ha vivido con David. Las mira lentamente con un nudo en la garganta.
--¡¡era mentira...¡¡ ¡¡era mentira¡¡ --dice.
Cada foto es un recuerdo que tiene clavado en su piel. Llora mientras en su mente pasan miles imágenes de besos, caricias, cariño... Son unos recuerdos que a Alberto lastiman mucho. Las rompe con mucho odio pero después cae con la cabeza al suelo, sobre esos trozos. LLora.

David está en un hotel. Tiene todos los lujos con los que uno pueda soñar pero está muy triste. Está bebiendo. De repente cruza por su cabeza la imagen de Alberto y se le cae el vaso. Siente un gran dolor. Va hacia el cajón. Busca una foto que tiene de él, llora. La besa. Siente un gran deseo de volver a verlo, de escuchar aunque sea su voz. Está temblando. Muy excitado. Marca el número en su móvil. La voz de Ramiro lo sorprende.
--¿¡¡quien??¡
Ramiro está tumbado sobre su cama en boxers muy excitado pensando en que su amada duerme a pocos metros. No le hace gracia ese desconocido que lo molesta. A David le da miedo preguntar por Alberto. Sabe que Ramiro no lo va a recibir bien.
--¡¡¿¿quien es?¡¡ ¿¿¿es que no tiene otra cosa qué hacer? ¡¡¡¿para qué llama si no va a contestar la llamada??¡
Con una timidez que no lo caracteriza, David dice:
--se puede poner Alberto...
--¿¡quien?¡¡ ¿¿¿¡Eres David??
--por favor... necesito hablar con él...
Escuchar la voz del hombre que tanto daño le ha hecho a su hermano pone muy alterado a Ramiro:
--¡¡mi hermano se murió, para ti está muerto¡¡ ¡¡que descaro el tuyo¡¡ ¡¡no vuelvas a llamar...¡
Ramiro le cuelga el móvil. David queda muy triste. Ramiro muy alterado piensa:
--¡¡que bueno que nos cambiamos los móviles para que este hijo de put... no lo moleste más...¡¡ ¡¡con lo contento que yo estaba y ha tenido que venir este a estropearlo todo¡¡
Muy molesto Ramiro da golpes con el pie en la pared. Por culpa de ese hombre su hermano sufre y está separado de él y eso es algo que no le piensa perdonar. David se tumba en la cama:
--me odia, me odia...
Está muy triste. David siente un gran dolor en su alma, siente como si algo dentro de él hubiera muerto pero está decidido a salir adelante.

Durante el mes siguiente, Augusto y Alberto comienzan una "amistad" que solo es sincero para el segundo. Se la pasan el uno en el piso del otro. Hablando, riendo... besándose... Augusto siempre escupe con asco cuando están solo. Agradece que Alberto no quiera sexo pero tampoco ha logrado que le abra su corazón y él no puede ser descarado para que no sospeche pero sabe que no puede perder el tiempo ya que Valentina puede quedar embarazada en cualquier momento. No quiere cerrar esa puerta, conseguirá el dinero los los Torres-Alcántara por cualquiera de las dos fuentes. Se cita siempre con Vanessa en las horas que Alberto está en la oficina. Por ella sabe cómo va Valentina que no sale de la casa más que para llevar a la escuela a su hija. Ramiro está a su lado. Ambos se han convertido en inseparables. En esos días Valentina se tiene que someter de nuevo a la inseminación. Ya han firmado el divorcio, sin que Vanessa sospeche Augusto lo ha aplazado porque prefiero que Alberto sea el primer en ser papá porque siente que a él lo podrá robar más fácilmente, además se le ha ocurrido algo para animar a Alberto a ser papá. No puede atrasarlo mucho porque no le interesa que Vanessa sospeche que juega en los dos bandos por eso le interesa que Alberto se decida a soltar su esperma lo antes posible.


Augusto ha mandado seguir a David. Sabe en que hotel se hospeda y alquila la suite de al lado. También sabe a que hora suele estar bebiendo en el bar. Espera que David sea más fácil de seducir que Alberto porque no puede perder más tiempo así que la va bien que lleve dos copas de más. Se sienta en la barra a su lado.
--hola, ¿me puedo sentar?
David mira a Augusto. Aunque está muy dolido por lo que ha pasado con Alberto es una persona muy activa y Augusto le resulta muy atractivo.
--si claro... te invito a lo que quieras...
Los dos empiezan a hablar. Pronto parecen amigos. David es más rápido de lo que Augusto pensaba. A las primeras palabras ya se lo quiere llevar a la cama. Augusto lo lleva a su habitación. David está incontrolable, Augusto está muy nervioso pero necesita acostarse con David.
--¿tomamos algo?
David se desnuda con rapidez, le pellizca el culo a él que como está de espaldas puede mirarlo con odio.
--¡¡yo sí necesito una copa¡
David se tumba en la cama con cara de depravado.
--te espero...
Augusto está muy nervioso. Tiene escondida tras las botellas una videocamara apuntando a la cama. Le enciende sin que el excitado David se dé cuenta. Augusto piensa en todo el dinero que va a lograr para superar lo que va a pasar. Bebe un trago con resignación.
--será mejor que mi primera vez sea con un maricon sea uno experto, Alberto es tonto y se me notaria demasiado que soy virgen... este me enseñará... así estaré preparado para hacer gozar a esa maricona si es preciso... --piensa.
Pero no se anima. David lo va a buscar, se arrodilla ante él. Le hace un trabajo. Augusto cierra los ojos e imagina que está con una mujer. Se deja llevar. Muerde la almohada para no gritar de dolor. Llorar mientras David le taladra por detrás... Cuando David se ha quedado desahogado Augusto se siente ultrajado. No lo mira porque no podría ocultar el desprecio que siente. David no le dice nada. Se viste y se va. Augusto es todo rabia. Se golpea la cabeza con la pared.
--¡¡voy a matar a estos dos maricones... cuando sea un hombre rico me van a pagar esta humillación...¡
Se seca las lágrimas. Le cuesta un poco caminar, el dolor de atrás es el recuerdo vivo de su humillación. Del gran odio que siente hacia Alberto y ahora también hacia David.
--¡¡voy a disfrutar mucho acabando con estos dos enfermos...¡¡
Augusto comprueba que la cinta se ha grabado bien. La mete en un sobre.
--y ahora mi gran plan... Estoy seguro que Alberto no soportará ver a su amado David conmigo y que después de lo que le voy a decir va a querer ser papá lo antes posible...
Augusto deja ese sobre en el buzón de su vecino. Alberto llega tarde. Encuentra ese sobre sin nombre. Se sorprende mucho. Cuando ve el contenido, cuando ve a esos dos "sus" hombres en la cama le parece una cruel burla del destino. Muy furioso Alberto le pide explicaciones a Augusto. Éste lo va a abrir desnudo y como si no pasara nada.
--¿¡qué es esto?
Alberto le pone la cinta en el video. Augusto se hace el sorprendido:
--¿¿¿de dónde has sacado este video?¡
Alberto está atormentado por los celos:
--¡¡alguien me lo mandó¡
--¿¿cómo?
--¡¡y me lo trajeron a domicilio¡¡
--sólo él se quedó una copia además lo conoces...??¡
Alberto lo mira lloroso. Augusto hace como el que está sorprendido, el que se le ocurre algo.
--¡¡claro tú eras el Alberto del que me habló siempre, por el que rompimos...¡
--te habló de mi...?
--si me contó cosas muy raras.
--¿que te contó...?
--que hay una herencia de por medio, que tiene que hacer lo que sea para que tu no tengas un hijo y entonces él recibirá una fortuna... ¿entiendes algo de eso?¿tiene que ver contigo?
Alberto siente un gran dolor:
--él te dijo eso...?

capitulo 24



Augusto desnudo ante un nervioso Alberto:
--¿te molesta que sea gay...? yo aquí en bolas diciendo que soy gay y a lo mejor tu desprecias a los gays...
Alberto sonríe con timidez y dice:
--en realidad yo también soy gay...
Alberto agacha la cabeza, Augusto lo acaricia. Le levanta la barbilla lo mira fijamente.
--asqueroso... como te mataría --dice para sí.
--tú y yo nos vamos a llevar muy bien --le dice a él.
--Me gustaría...
--me encanta que seas gay --Augusto seductor.
--¿y eso?
--me encantan los hombres guapos como tú... desde que entré a tu casa quise hacer esto...
Augusto lo va a besar. Aunque tenerlo desnudo lo excita al sentir el roce de otros labios sobre los suyos, Alberto piensa en David y se aparta.
--¡¡no... no...¡
Augusto se queda sorprendido. No esperaba un rechaza.
--No... ¿porqué?
--bueno... es muy pronto...
--ah bueno somos hombres creí que es lo que querías... Desde luego si no quieres acostarte conmigo tus ojos dicen otras cosas... Creí que estabas caliente --dice tocándole el pelo mojado.
Alberto vuelve a agachar su mirada tímido:
--no yo la verdad... es que he estado muy enamorado de alguien...
Augusto es muy cariñoso con él. Lo acaricia:
--¿y te han roto el corazón?
--si...
--yo sé de qué hablas... se pasa fatal...
--¿y a ti te ha pasado?
--si, en el pasado anduvo muy enamorado de otros hombres... de hecho el último me marcó y pensé que no me iba a gustar otro hombre...
--pero...
--te vi a ti...
Alberto se ruboriza. Augusto cierra los ojos, procura controlar su asco y lo besa. Es un beso suave que Alberto no rechaza. También cierra los ojos. Le cuesta acostumbrarse a otro cuerpo.
--un mal amor se soluciona con un buen revolcón y hablando de lo que te duela...
--¿en serio?
--¿probamos?
Alberto lo mira. Siente deseo pero dice:
--no, mejor no...
--pero me puedes contar mientras tomamos algo...
--si claro... ¿te hace una cerveza? Aunque no tomo mucho.
--Porqué no vamos a mi casa... No quiero abusar de tu hospitalidad...
Alberto duda:
--pero solo como amigos...
--si claro no voy abusar de ti --dice Augusto con ironía.
Los dos se ríen. Augusto sale hacia la puerta desnudo y provocador. A Alberto le gusta el descaro de ese hombre. Van los dos hacia la casa de Augusto.
--¿porqué no te desnudas? --dice mientras se saca la toalla.
Alberto sonríe tímido.
--no, mejor no.
Augusto enciende un cigarro. Ofrece uno a su futuro victima pero Alberto le dice:
--no fumo.
Augusto sonríe:
--vaya, no bebes, no fumas, no vas en bolas... eres un poco aburrido...
Alberto sonríe tímido. Se encoge de hombros.
--así soy yo...
--pues deberías empezar a desmadrarte... el día que te decidas a ir en bolas con naturalidad será un gran paso...
--pero es que yo sólo me he desnudado ante mi pareja... me parece muy pronto.
--yo lo digo para que estemos los dos más cómodos... pero si no quieres pues no pasa nada...
--en todo caso más adelante...
--como quieras... ¿qué quieres para tomar?
--lo mismo que tú...
--ahora te sirvo...
Alberto está muy nervioso. No se da cuenta como Augusto le mete en la botella de la que él toma una droga que aumenta los síntomas del alcohol. Augusto toma de otro trago. Ya cuando va por él segundo Alberto empieza a perder el control sobre él. Se la pasa bien, se siente contento. Se queda desnudo. Acaba el segundo que se marea.
--túmbate en la cama...
--No se que me pasa... pero estoy contento... me lo estoy pasando bien contigo...
--un tercer trago se sentará bien...
Tumbado en la cama Alberto se incorpora un poco, la mano le tiembla, Augusto lo pone el vaso en la boca. Alberto bebe pero se marea y en seguida se tumba de nuevo. Cierra los ojos. Augusto lo mira con asco.
--no pienses y disfruta esto...
Augusto une sus labios a los de él. Alberto siente ese beso:
--eso no está bien...
--mañana te sentirás mejor...
Alberto se queda dormido en medio del beso. Augusto sonríe con maldad. Escupe, se frota con cara de asco.
--¡¡solo me compensará este asco todo tu dinero...¡¡
Lo mira mientras duermen:
--almenos por hoy zafé... No pasó nada pero ya lo tengo en mi poder... Sentirá que es mio sin haberlo hecho.
Augusto pasa la noche en vela. No le hace nada de gracia tener a un hombre desnudo en su cama. Cuando ya amanece decide tumbarse en la cama, se tira a Alberto encima para estar abrazados. Siente asco de que ese cuerpo toque el suyo pero le interesa que Alberto despierte en sus brazos.

Alberto despierta, se sorprende al encontrarse en brazos de ese hombre.
--¿¿qué pasó aquí?
Ve su ropa tirada en el piso. Recuerda que bebió, que se desnudó. Se lleva las manos a la cabeza.
--¡¡me besó...¡
Alberto se toca sus labios. Le da pena que otros besos hayan tratado de borrar los de David. Se queda muy triste pensando en lo que ha podido pasar esa noche y que solo había hecho con David. Le duele la cabeza. No se acuerda de nada. Está aturdido.
--¡¡no, no lo hicimos¡ ¡no puedo haber estado con otro¡ --dice pensando triste en David.
Se viste sigilosamente para no despertar a Augusto. Camina descalzo. Justo cuando va a salir Augusto le dice:
--buenos días, mi amor.
A Alberto le aturde lo de mi amor y darle la cara. Se queda dado la vuelta. Está avergonzado por lo que pueda haber pasado entre ellos y no le quería dar la cara. Augusto se levanta totalmente desnudo mientras le dice:
--siempre desapareces sin decir nada después de hacer el amor? Es algo que yo no soporto... Yo creí que tú eres especial, no sólo de los que buscabas un polvo y luego si te he visto no te acuerdo...
Alberto se gira impactado.
--¿¿qué?
Tiene el rostro desencajado por la sorpresa, aunque lo sospechaba no sabe cómo reaccionar ante ese hombre que le dice que se ha acostado con él. Nunca pensó estar en brazos de otro hombre. Augusto lo mira como si le doliera su indiferencia.
--pero tranquilo si eso es lo único que querías, hacerme el amor. Ya lo lograste. Puedes irte...
Augusto se finge herido. Alberto está muy impactado. Se sienta en la cama con las manos en la cabeza.
--¿¿hicimos el amor?
--claro y fue maravilloso ¿es que lo olvidaste?
--si la verdad es que no lo recuerdo...
Augusto le sonríe:
--te gustaron mucho mis besos, a ver si esto te refresca la memoria...
La pareja se besa pero Alberto está distante.
--¿¿qué te pasa? anoche eras tan ardiente, apasionado..
--¿de veras?
Augusto hace que si con la cabeza.
--pero si ya no te gusto... no pasa nada... si eres de esos... --dice Augusto como si le diera pena.
--no, no es eso... es que hasta ahora solo había hecho el amor con un chico...
--¿así?
Alberto hace que si con la cabeza, tímido. Augusto lo acaricia amoroso:
--¡¡que feliz que me hayas elegido a mi para ser el segundo...¡
Alberto está aturdido. Augusto lo acaricia:
--yo puede hacerte olvidar ese tipo
--esta bien pero dame tiempo.
Alberto no está nada convencido pero se deja llevar. Lo abraza. No ve como a Augusto la ambición y el odio lo tienen dominado.

capítulo 23

 

Justo cuando se ha ido Vanessa, Augusto entra en la habitación en dónde tiene encerrada a su esposa.
--¡¡a ver, tu amiga necesita que te embaraces...¡¡ ¡¡cuando lo vas a hacer¡¡ ¡¡¿¿es que quieres que me lleve a tu hija para siempre?¡
Valentina lo mira con odio. Él le saca la mordaza.
--¡¡te odio¡ --dice ella.
--Y yo también --con ironía-- no te importa que tu hija está en un almacén de mala muerte, en pésimas condiciones...
Valentina llora:
--¡¡no me tortures más¡
--Me basta una llamada y los hombres que tienen a tu hija la sacaran del país o la mataran...¡
Totalmente vencida y ver que cada vez su marido lleva a su hija a un lugar peor Valentina dice:
--lo haré...
Augusto sonríe victorioso:
--gracias querida, sabía que ibas a ser muy comprensiva con tu amiga...
Mientras la va desatando él le dice:
--¡¡date una ducha y come algo, ahora mismo vamos a la clínica... te internaremos hasta que te haga la inseminación y te lo advierto, esto será hasta que te quedes embarazada y le des el niño a tu amiga, y es algo que no debe saber nadie... Si alguien te pregunta el hijo que esperas es tuyo pero luego morirá¡
Llena de odio Valentina le dice:
--¡¡quiero el divorcio y la custodia total de mi hija...¡
--está bien, total si decides no cumplir con lo pactado te saco a tu hija igual... así que tú veras...

Acuerdan que después de la primera inseminación se firmaran los papeles. Valentina deja claro que no hará una segunda inseminación en caso de fallar la primera si no firman los papeles. Valentina es llevada a la clínica esa misma mañana. En una camilla se la llevan. Augusto y Vanessa está con ella. Hay poco personal, el amigo de Augusto lo maneja todo. Desde la camilla Valentina mira con odio a los dos. Vanessa con ella:
--sé que no me puedes entender pero amiga, espero que me llegues a comprender. Este hijo que vas a tener me va a salvar la vida...
Pese a que el doctor ya lo deja claro que el estado de salud de la señora es pésimo y no cree que la inseminación funcione la llevan a cabo.

Es en la noche cuando por orden de Augusto, Valentina llega con Vanessa a la mansión. En la puerta está Augusto. Tiene a la pequeña. Madre e hija se abrazan con fuerza. Valentina y su hija han vivido un infierno del que tienen prohibido hablar y que quieren olvidar. Valentina tiene tanto miedo que le vuelvan a sacar a su hija que hace todo lo que le dice su marido. Se instalará junto a su niña en la mansión. Carlos no la acoge muy bien. Ella mira con horror a ese chico del que va a tener que traer al mundo un hijo. La noticia que le da Vanessa que ya comenzó la inseminación hace que él se olvide de todo. Carlos está feliz:
--¡¡estoy seguro que pronto voy a ser padre... estoy seguro¡¡
Valentina tiene la mirada muy triste. Desde las escaleras alguien la mira incrédulo.
--hola...
Valentina se había olvidado de él. Verlo es un bálsamo para su tristeza. Él se acerca muy dulce.
--¿qué haces aquí?
--he estado algo enferma... viviré aquí por una temporada...
Valentina está muy triste. Ramiro la mira como si fuera un sueño.
--si la verdad es que tienes muy mala cara... pero bienvenidas... a las dos...
 


La sonrisa de Ramiro llena de paz a la atormentada mujer. Él le da un beso en la mejilla. Ella lo abraza. Siente que ha llegado al paraíso. Él la siente temblar, no dice nada. Sonríe tierno. Está seguro que su amada ha tenido un problema fuerte con su esposo y eso lo anima. Está seguro que poco a poco logrará entrar en el corazón de ella. La niña está muy triste también, Ramiro se pone en cuclillas.
--eres muy linda, princesa... tú y yo nos vamos a llevar muy bien...
La niña lo abraza. Valentina siente que encontrar a Ramiro ha sido lo mejor que le ha pasado en su vida. El le guiña el ojo.

Alberto está solo en ese departamento que se le hace enorme. Aunque quiere olvidarlo no puede dejar de pensar en David. Pasa el mayor tiempo posible en su trabajo pero en la noche las paredes se le caen encima. Su soledad lo atormenta. Ha roto y recompuesto varias veces la foto de David que besó durante todos estos años. Tienen más de ellos dos pero esa es especial. Le gusta recordar lo que vivieron pero también le atormenta. Mientras encerrado en la habitación de su hotel, David no hace más que beber. Vive en una suite a todo lujo pero la culpa y la soledad lo destrozan. No hace más que pensar en Alberto.

Suena el timbre en casa de Alberto.
--¿¿quien es?
--soy Augusto. El vecino de al lado... perdona que te moleste pero necesito un favor...
Alberto le abre la puerta y se sorprende al ver un hombre guapo en toalla. La verdad es que nunca había tenido cerca a un hombre así que no fuera David y se da cuenta que es justo lo que necesitaba. Verlo ha aliviado un poco su alma.
--¿puedo pasar?
--si claro...
Alberto está perplejo. Cierra la puerta. La sonrisa seductora de Augusto es algo que le encanta.
--ya sé que te será raro que entre en estas fachas...
--pues sí la verdad es que nunca un vecino se me ha presentado en pelotas...
--es que se me ha estropeado el agua caliente... ¿será que me dejas tu ducha?
--si claro... ahí está... --dice Alberto señalándole el baño.
--gracias...
La mirada de Augusto es seductora. Sabe lo que hace en todo el momento. Mientras dice gracias se saca la toalla. Es atractivo. La verdad es que para Alberto es todo un impacto verlo desnudo. Jamás vio un hombre desnudo que no fuera David y le gusta pensar en un hombre sin amor. Además ese hombre lo mira coqueto y eso le gusta. Augusto se pone la mano en los hombros.
--Por cierto... soy Augusto...
Extiende su mano.
--Alberto... Alberto soy yo... --balbucea.
Ambos encajan sus manos. Alberto está muy cachondo. Su vida sexual ha sido pobre y es una novedad que le gusta estar sintiendo cosas aunque sea solo en el terreno sexual por otro hombre. Le gusta estar tocándolo ni que sea la mano y más tenerlo desnudo.
--bueno pues nos vemos luego...
--si claro...
Alberto lo ve desaparecer. Le gusta su culo. Está ardiendo. Va a la cocina y mete la cabeza bajo el grifo. Le gusta ese desconocido le gusta. Aunque es algo que le da susto piensa que tal vez llegó el momento de romper con su pasado y vivir su sexualidad de una manera libre. Se tiene que mojar la cabeza varias veces y es que le tiene muy calienta pensar que tiene un hombre desnudo en su casa. Augusto se da una ducha pero no se enjabona. Su mirada está llena de odio:
--¡¡yo sabría que está era la excusa ideal para entrar...¡¡ ¡¡asqueroso...¡¡ ¡¡como me miraba...¡
Aunque siente un poco de reparo en lo que va a hacer, el dinero que va a lograr está muy por encima de eso.
--si logro que este idiota se enamore y tenga un hijo podré dominar toda su fortuna y si no siempre tendré a Vanessa... pero más vale tenerlo yo controlado que el premio se lo lleve otro... Se le nota su mirada de pervertido. Haría lo que fuera por un buen polvo y será cualquiera... Así que voy a ser yo...
Augusto se moja bien la cabeza para relajarse ya que está muy tenso. A veces se para a pensar un poco lo que va a hacer y no está seguro que sea lo correcto pero cuando piensa en el dinero se le olvida.
--acostarme con un hombre nunca pensé que fuera algo que me tocara hacer pero ni modo... Sacaré mucho dinero enamorando a este y ya le cobraré el asco. No va a poder contar que tuvo el gusto de acostarse conmigo, un gusto que le va a salir muy caro...
Augusto sale de la ducha desnudo, húmedo. Se seca la cabeza. Está poniendo muy cachondo a Alberto que le gusta verlo desnudo y en movimiento.
--muchas gracias por todo...
--No de nada --dice sofocado --¿y te vas a ir así en bolas?
--no ahora me pongo la toalla... es que me encanta estar desnudo... ¿a ti no?
--bueno en realidad no tengo ese costumbre...
--pues deberías desnudarte más... me encanta ir a lugares nudistas... un día podemos ir tú y yo juntos...
A Alberto le ha caído muy bien se hombre. Se siente a gusto hablando con él.
--no suelo salir... En realidad no salgo nunca.
Augusto lo acaricia y siente que a Alberto le gusta. Alberto se separa tímido. Augusto le guiña el ojo:
--seguro que eres de esos tipos que solo trabajan...
--pues sí...
--¡me has caído bien, tú y yo podemos salir... no sé... si no te molesta ser amigo de un gay...¡¡
Alberto sonríe:
--¿eres gay?
--bueno, si espero que no te molesta mi sinceridad. Es que durante años he estado ocultando esto... hasta me casé para negar la realidad pero no lo puedo evitar...
Alberto está encantado con ese hombre. Piensa que es el candidato ideal para olvidar a David. Augusto sigue hablando:
--sabes... a lo mejor los vecinos te dirán muchos chismes...
--No me interesa... no pienso escuchar a nadie...
Augusto le guiña el ojo, le sonríe. Alberto está muy excitado.
--quiero que lo sepas por mi... Me acabo de separar... mi mujer me dejó porque me pillo en la cama con un amigo...
A Alberto le excita imaginarse a ese guapo en la cama con otro. Sonríe:
--que papelón...
--si bueno pero almenos ya no tengo que llevar una doble vida... ¡que se entere todo el mundo... soy gay¡
El hombre se ve muy seguro, muy libre. Todo lo que no es Alberto y le gustaría ser. Ese hombre no parece tener ataduras. Es la pareja ideal piensa Alberto.



capitulo 22



 Alberto está haciendo su maleta. Ramiro está con él.
--no te vayas...
--entiéndeme, no puedo vivir con esos dos después de lo que me hicieron...
--pero es que yo siempre he estado contigo... Eres lo único que tengo...
--Vente conmigo, encontraremos un departamento dónde vivir...
--Yo te quiero mucho pero no me puedes pedir esto. Yo no puedo dejar mi casa, no quiero. Además sería como darles la batalla por vencida...
--Ya la vencieron... Carlos tendrá pronto un hijo y en todo caso el heredero no será ni tuyo ni mío...
Ramiro sonríe con melancolía:
--a mi me encantaría que tuvieras un hijo...
Alberto lo mira regañón:
--ya, no empieces...
Ramiro mira con cariño a su hermano:
--no te confundas, no lo digo por la herencia...
--¿ah no? --dice sin creerlo.
Ramiro se ríe un poco molesto:
--No, claro que no... Me duele mucho pensar que no voy a tener sobrino...
--pero algún día podrás tener hijos, aunque sea adoptados...
--No lo creo, la mujer que me gusta no me pela...
--ya olvida esa mujer casada...
--Si tendré que hacerlo pero lo que te iba diciendo, ¿te das cuenta que nuestra sangre morirá en nosotros?¿no te da pena? Ya que yo no podré tener un hijo pues me haría ilusión ver correr por aquí un pequeño Albertito, mi sobrino, un bebé que sea una parte tuya pero también mía...
Alberto acaricia a su hermano:
--lo siento pero no puedo hacerlo.
--pues ni modo...
Los dos hermanos se abrazan. Muy triste Ramiro mira como su hermano cierra la maleta. Luego él se la lleva. Los dos hermanos bajan las escaleras juntos. En la sala está Carlos bebiendo con su padre.
--¡¡esto si que es una sorpresa...¡ ¡¡Mi hermano Ramiro y mi hermana Alberta se van de la casa...¡ --irónico.
Ramiro suelta la maleta:
--¡¡¿¿a quien insultas, imbécil¡
--¡¡al maricón ese que está a tu lado¡¡¿¿o es que los dos son maricones? ¡¡seguro que sí y hasta hacen sus cosas juntos...¡¡
--¡¡te voy matar¡ --Ramiro.
--¡¡maricona¡ --Carlos.
Los dos hermanastros se miran con odio y no se enfrentan porque a Ramiro lo sujeta su hermano y a Carlos su padre.
--¡¡suéltame¡ --dice los dos.
--No, no merece la pena que te ensucies las manos con estos dos... --Alberto.
A Teodoro le cuesta mucho controlar a su hijo:
--no estropees las cosas... cállate --le susurra al oído.
Pero Carlos no se calla y con mucho odio le dice a Alberto:
--¡¡maricon, vete y no hables con las personas normales¡
Ramiro y Carlos sujetados por su hermano y padre se insultan hasta que Teodoro dice:
--¡¡basta ya, hijo¡
Carlos se calla. Mira a su padre sorprendido.
--¿¡qué?¡
--¡¡me da vergüenza ser tu padre...¡
--¿de qué hablas?
--¡pídele perdón a tu hermano...¡¡
--¡¡yo no voy a hacer eso¡
Carlos le susurra a su padre al oído:
--¿estas loco?
Al oído Teodoro le dice:
--no, no quiero enfrentarme a él hasta que nuestro heredero esté en camino...
Pero Carlos no está dispuesto a lo que para él es una humillación y deja la sala muy enojado. Pero le da tiempo de ver como su padre sí se humilla ante sus hermanastros algo que le da mucha rabia.
--perdona a mi hijo, no sé que hacer con él...
--Ya da igual, olvida el teatro, yo me voy... --Alberto.
Ramiro lo mira con odio:
--yo me quedo...
A Teodoro le da igual si Ramiro se va o se queda. Él no es rival, él aunque quisiera no podría tener un hijo. Se acerca a Alberto y con un falso cariño le dice:
--quédate hijo...
Alberto mira a Teodoro :
--¡¡me das asco...¡¡
Cuando los dos hermanos se van, Teodoro está furioso. Carlos entra aplaudiendo.
--¡¡te has humillado por nada....¡
--¡¡tú sólo no haces más que estropear las cosas...¡
Carlos está muy molesto.
--Esto que me has hecho no te lo voy a perdonar nunca...
--¡¡es que eres muy imposible.... Nos conviene tener a Alberto en la casa para controlarlo. Ahora no sabemos lo que va a hacer...
--¡¡es un imbécil... no hará nada...¡
--Está muy herido, a mi sí me da miedo que nos haga alguna mala jugada.
Carlos se ríe de su padre:
--¡es maricón... el cerebro no le da para más¡¡
Carlos no quiere seguir escuchando a su padre y empieza a beber.

En el jardín, Ramiro y Alberto se dan un abrazo de despedida.
--cuídate...
--¿estarás bien?
--si, seguro... Cuando esté instalado te aviso...
Se vuelve a abrazan. Nunca se han separado y los dos están muy tristes. Se acarician, se besan. Alberto se mete en el auto. Los dos se miran con tristeza y se va. Ramiro está furioso. Carlos se le acerca burlón:
--porqué no te vas con el maricón de tu hermano...?
Ramiro se tira sobre su hermanastro y empieza una dura pelea. Javi los ve pero como está ganando Ramiro no hace nada. Deja que se desahogue. No tardan en separarlos los empleados. Ramiro casi no está lastimado.
--¡¡voy a acabar contigo y con el maricón de tu hermano...¡¡ ¡¡no voy a parar hasta vete fuera de la casa...¡ --Carlos lleno de rabia.
Los dos se miran con odio. Ramiro sube a su cuarto. Abajo Carlos regaña a Javi por no haberlos separado. Éste miente y asegura que fue a buscar ayuda. Teodoro se dirige a él:
--¡¡esto no importa... Carlos, te prohíbo que hasta que Vanessa no esté embarazada te enfrentes a ellos¡
Carlos se va a su cuarto furioso. Luego Teodoro mira a su hijo Javi:
--¡¡y piensa tu en quien puede darte un hijo por si acaso¡
Javi no escucha a su padre y lo deja hablando solo y muy furioso. Ramiro se tumba en su cama. Está muy triste. La casa sin su hermano está muy vacía. Le da por pensar en Valentina.
--¿¿qué estarás haciendo ahora?¿pensará en mi?
Su corazón late por esa mujer.
--¿será una mujer feliz?
Le atormentan los celos al saber que tiene marido y nunca será para él.

Días después... Carlos llega a su casa con mala cara. No ha pasado buena experiencia.
--¿¿qué tal? --Teodoro .
--ya me han sacado el esperma...
--¿y entonces? ¿ya Vanessa está embarazada?
--No, hay que esperar sus días fértiles... aunque posiblemente necesite repetir la inseminación varias veces... ¡¡aunque yo no¡¡ ¡¡por lo que he pasado hoy no lo volvería a pasar...¡
Teodoro se golpea los puños:
--¡¡maldita sea... ya es mala suerte que la mujer que elegiste no te pueda dar hijos de una forma natural...¡
--bueno en realidad me la eligió tu esposita...
--¡¡esa vieja no sabe hacer nada¡ --dice con desprecio Teodoro .
--aunque sea de un método raro... se quedará embarazada...

Vanessa está llegando a su casa. Ahí tiene Augusto a su esposa encerrada en un cuarto. Amarrada. Al entrar se encuentra con Alberto que sale del departamento de al lado al suyo..
--¿¿qué haces aquí? --le pregunta él.
--Tengo un piso alquilado aquí...
--vaya, ya es mala suerte haberme mudado aquí...
--vives aquí...?
--sí espero no volver a verte...
Alberto deja el edificio. Vanessa es recibida por su amante.
--tu amigo se portó... pero tienes que convencer a Valentina... Tenemos que hacer ya la inseminación...
--yo me encargo...
--¿sabes quien vive aquí? Mi cuñado Alberto...
--¿el maricón?
--Si, es bueno que viva aquí así lo vigilas... No nos conviene que se le acerque algún descarado como David... El otro nos iba bien porque no quería que tuviera un hijo, imagina que conoce un sinvergüenza que lo enamora para lo contrario...
Los ojos de Augusto brillan de ambición:
--es cierto un hombre lo podría enamorar y convencerlo para tener un hijo con otra...
Vanessa no se da cuenta del interés de su amante:
--si si tu fueras gay seguro que lo harías...
--si seguro lastima que me dé asco estar con un tío...
--bueno, yo te daré todo lo que me pidas...
Vanessa lo besa pero él solo tiene pensamientos para lo que se le acaba de ocurrir.

r.